El pasado 15 de septiembre, Canelo y GGG,dos fueras de serie se enfrentaron en Las Vegas por algo mucho más importante que el boxeo Incluso por algo más que los títulos mundiales del peso medio. Aquella noche de sábado, domingo de madrugada en España, el lujoso T-Mobile de la moderna ciudad norteamericana estaba abarrotado. Dos bestias de la naturaleza iban dilucidar la supremacía en las 160 libras en un combate de desempate tras el nulo de la primera versión hace 364 días.

La polémica decisión del primer enfrentamiento. El “extraño” caso de doping de Canelo. Las dificultades para repartir los porcentajes de la bolsa. Las duras declaraciones que ambas esquinas se cruzaron en la previa al combate. Todos ellos eran ingredientes más que suficientes para traspasar las fronteras deportivas. Aquellos dos hombres tuvieran algo más que dilucidar sobre la lona que los cinturones.

 

?El antecedente

 

Un año antes se habían enfrentado en el mismo escenario con el resultado de combate nulo, no sin una gran dosis de polémica. Yo, personalmente, lo vi muy apretado y me salían seis asaltos para GGG, cinco para el mexicano y uno con muchas dudas que podía ir a cualquier lado.

Pero la verdadera controversia llegó con la calificación de Adelaide Byrd, que le dio únicamente los rounds 4 y 7 a Golovkin, decretando un 118-110 para Canelo a todas luces irreal. Las otras dos tarjetas fueron mucho más ecuánimes, dando Dave Moretti vencedor al kazajo por un ajustado 113-115, mientras que Don Trella vio empate en 114. En cualquier caso, fue el peleador mexicano el que sorprendió a Golovkin con un estilo muy técnico, muy rápido y haciéndole fallar repetidamente al noqueador ucraniano.

El bajón físico del tapatío hizo que remontara GGG. Pero un final del combate más plantado y agresivo de Canelo terminó por equilibrar la contienda. Muchos criticaron a Canelo que adaptara su estrategia al combate que le esperaba. ¿Cuántos boxeadores de ese nivel son capaces de ser tan camaleónicos como este superclase mexicano?. La realidad es que desconcertó a Golovkin, conectó los golpes de poder más claros y pudo haber ganado cualquiera.

 

?¿El desempate?

 

No se habían terminado de bajar los boxeadores de la lona y De La Hoya y Loeffler (promotores de Saúl y GGG) ya negociaban el desempate para mayo. Frotándose las manos por los suculentos beneficios que la contienda les iba a dejar, fundamentalmente a “Golden Boy”. Las negociaciones llegaron a buen puerto. El  29 de enero Golden Boy Promotions anunciaba la esperada pelea para el 5 de mayo, de nuevo en el T-Mobile de Las Vegas.

Todos se las prometían, nos las prometíamos, muy felices. Pero a menos de dos meses de la SÚPER-REVANCHA frente a Gennady Golovkin, Saúl Canelo Álvarez dio positivo en un control antidoping voluntario con la VADA. La sustancia detectada fue clembuterol y el entorno del boxeador mexicano atribuyó este resultado adverso al consumo de carne contaminada.

La cantidad fue tan baja y el número de controles negativos tan apabullante que la voluntariedad por parte del mexicano de encontrar ventajas en el consumo de esta sustancia cae por su propio peso. No es el primer caso de un deportista mexicano que sufre una intoxicación de este tipo. En cualquier caso, la Comisión Atlética de Nevada suspendió al boxeador tapatío por seis meses y el combate se canceló.

 

?Guerra desatada

 

A partir de aquí, el entorno de GGG se desmarcó de la ética. Hubo declaraciones ofensivas contra el honor y la persona del mexicano. Intentaban  sacar tajada de la polémica Querían subir sus porcentajes con respecto al primer combate e incluso al contrato firmado para la segunda. Mientras tanto, el 5 de mayo se subió al cuadrilátero para defender los cinturones en Carson (California) con un KO imponente.

Solo 293 segundos, Ni cinco minutos, necesitó para noquear a Vanes Martirosyan y retener sus tres títulos mundiales (WBC, WBA e IBF). El rival que encontraron no estaba a la altura del compromiso, pero el kazajo hizo su trabajo y lo hizo bien. Donde dejó muchas dudas fue en su poder de convocatoria: apenas 8.000 espectadores acudieron al evento y el PPP tuvo cifras muy bajas.

Tras esta victoria, siguió sumergido en unas declaraciones muy agresivas contra su rival, acompañado por su preparador, Abel Sánchez. Se dispararon los rumores de que al final no habría pelea. Las altas exigencias económicas, acordes a su categoría pero no con la demanda que genera GGG, hacían indicar que no no se celebraría.

Pero una jugada maestra y muy arriesgada por parte de Óscar De la Hoya hizo que por fin se firmara la esperada pelea para el 15 de septiembre en Las Vegas. El reparto de la bolsa fue finalmente de un 47,5% para el mexicano y el 42,5% para el kazajo. Las cifras quizá no sean las justas para el campeón, pero esto es un negocio, y el reclamo de este combate se llama Saúl y se apellida Álvarez.

 

?El combate del siglo

 

Tras meses de preparación, de declaraciones cruzadas evitando todo encuentro mediático y con una rivalidad que traspasaba los límites deportivos, llegó la esperada fecha del pesaje con una expectación que no se recordaba. La báscula arrojó 159,8 libras para Canelo y 159,6 para GGG. En el anhelado “CARA A CARA” posterior al pesaje oficial se desataron los nervios y Canelo parecía querer empezar el combate antes de tiempo.

Por suerte para todos, las esquinas de ambos púgiles y Óscar de la Hoya dejaron todo en una anécdota que calentaba más, si cabe, el esperado duelo. Por fin amaneció aquel sábado y, mientras mis paisanos celebraban las ferias y fiestas de mi ciudad, yo esperaba expectante la hora marcada, las 5 de la madrugada, para sentarme a presenciar “El combate del siglo”. Reconozco que nunca había esperado una pelea con tanta expectación, pero mereció la pena, vaya si la mereció…

Apenas el reloj pasaba quince minutos de las cinco de “mi Guadalajara”, cuando ambos guerreros cruzaron el T-Mobile para subirse al escenario de la batalla. Aquí ya no valían excusas y las palabras tenían que tornarse en acción. Cuando sonó la campana que daba comienzo al combate, sentí ese escalofrío de quien se sabe testigo de un acontecimiento que quedará para siempre en los anales de la historia de este noble arte. Canelo cambió su estilo de nuevo y tapó bocas a quienes le criticaban su actitud defensiva y a la contra de la primera pelea. Se plantó en el centro del ring y cambió las alturas de golpeo con precisión y maestría.

 

?Un equipo invencible

Los Reynoso (la esquina de Canelo) se graduaron con honores tras esta noche, demostraron ser grandes preparadores, estrategas y, sobre todo, dieron una lección de cómo anticiparse desde el rincón a las debilidades del rival. GGG basó su pelea en su potente jab de izquierda y en recular evitando las acometidas del tapatío. Pero el pelirrojo peleador tenía la victoria en su mirada desde que la cruzó con el campeón. La pelea fue muy cerrada, de eso no hay duda, pero los mejores y más potentes golpes los conectó Saúl y para mí el combate fue un claro 115-113, como dieron Dave Moretti y Weisfeld, mientras que Feldman dio empate.

 

?La decisión

 

La contienda lo tuvo todo: rivalidad, intensidad, técnica, pegada y una pasión desbordada. En la oscuridad de mi despacho, viendo la pelea por TV, solo y en el silencio de la noche, saltaba en el sillón con una emoción que creía perdida. Hacía meses que no me olvidaba de mi dolor como lo hice aquella madrugada. Mientras vibraba con la exhibición que estos dos fuera de serie nos estaban dando aquella calurosa y oscura alborada del fin del verano. Cuando el árbitro levantó el brazo del Canelo, levanté los míos sintiéndome un poco ganador también.

Siempre creí en el pelirrojo y me salía con la mía. Después hubo opiniones encontradas, ¡mejor para el boxeo!. Fue una pelea tan cerrada que hubo visiones del resultado en todas las direcciones. La mayoría de boxeadores y entrenadores vieron ganar a Canelo y los periodistas, en general, se declinaron por empate o victoria del kazajo. En lo que no hubo discusión fue en que el vencedor indiscutible de aquella velada fue el boxeo.

 

?Mi agradecimiento personal y conclusiones

 

Por eso, desde la lejanía y el anonimato, quiero agradecer a esos dos hombres que, dispuestos a jugarse la vida por su pasión, sacaron de su letargo por unos minutos a mi alma rota. Por unos instantes vibré, disfruté y me olvidé de que mañana iba a volver a amanecer un día gris. Como todos desde hace muchos meses ya. Aquella noche fue un poco menos oscura. Mi admirado Saúl “El Canelo” Álvarez la alumbró y desde aquí mi agradecimiento, a los dos, por hacer más grande este noble y duro deporte.

Agradezco tu comentario y tu punto de vista de aquella mágica noche. Si no viste, puedes hacerlo en el siguiente vídeo.?

 

 

Canelo vs. GGG. Mucho más que boxeo
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