Ya no se dibuja en papel, ni se hacen tormentas de ideas en folios, ni se sueña con un nuevo proyecto en grupo. La tecnología nos mina el pensamiento y la inventiva.  Mi inseparable Staedtler Noris 2H cada día es más difícil de comprar, ahora te ofrecen punteros, ratones inalámbricos y no tardando mucho realidad virtual. Pero yo prefiero anotar y borrar, y seguir anotando. Y llevarme cada noche mi libreta desencuadernada a la mesilla para apuntar esas terribles ideas de la noches de insomnio y, luego sí, las paso a mi portátil. Pero a su tiempo y cumpliendo los plazos.

 

✏Sé creativo

No me niego a la evolución, al contrario, soy un evolucionista convencido, pero sí me resisto a cambiar talento y creatividad por técnica. El gran Steve Jobs se negaba a que sus creadores le presentaran los proyectos en PowerPoint: decía que esto restaba creatividad y oratoria. ¡Y que razón llevaba! Cuántas horas perdemos inmersos en plantillas y modelos de presentaciones tratando de impresionar a nuestros superiores en lugar de ganarlas tratando de mejorar la inventiva de nuestro diseño. Prefiero sentarme con un grupo de ingenieros, transmitirles y convencerles de mi mensaje que esconderme en animaciones y flashes para impresionarles. La creatividad al servicio de la tecnología. El mundo al revés.

✏¿Clásico o futurista?

 

El comercio ha dado un cambio radical en un periodo corto de tiempo. En apenas 10 años las normas que nos regían desde hace más de dos siglos han dado un giro de 180 grados. No rechazo comprar en Amazon, al contrario, es un canal de ventas muy importante y que nos da acceso a productos impensables hace años. Es cómodo, rápido, ágil y la oferta es amplia y variada. Pero impersonal y frío. Me niego a dejar de comprar en la tienda de mi barrio, a tratar con el tendero, a vigilar la báscula, que siempre se queda un poco corto… y a preguntarle por su familia y a que él lo haga por la mía y al porqué de la mala cara que traigo hoy.

Y por supuesto que estoy a favor de la prensa digital. La leo cada mañana nada más despertarme en mi Ipad antes de salir de casa. es cómodo y práctico, ¿por qué negarlo? Pero sigo disfrutando las mañanas de domingo desayunando en una cafetería del centro, mientras hojeo el periódico de toda la vida.

¡Ah! ¿Y los libros? En papel, por favor. No me quiero imaginar leyendo el “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” del gran Federico García Lorca en un E-Reader. Será quitarle profundidad y pasión a los textos y magia a la lectura. Hay cosas que como dijo aquel “Séneca” cordobés que fue Rafael Guerra: “Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible”.

✏¿Inbound moderno o Outbound clásico?

 

Si trasladamos toda esta velocidad evolutiva al marketing digital, creo que debemos ir ya por el 4.0, según el gran Philip Kotler, nos encontramos con que el inbound marketing y la idealización del cliente sobre el producto arrasan sobre el unidireccional outbound.

Ya no hablamos de producto, hablamos de cliente. El ratio de conversión que a principios de los años 80 estaba en el 90% apenas llega hoy al.. .¡1%! Ahora no se vende, se susurra. El cliente sabe, a veces, mas de nuestro producto que nosotros mismos. Y eso no es bueno. No creo que la publicidad agresiva de los 70 fuera un ejemplo, a pesar de su efectividad. Pero tuvo virtudes que aun hoy son aplicables en momentos y nichos determinados.

Es evidente que el mercado ha cambiado y las necesidades y los procesos de compra han evolucionado. El target y el buyer persona de un mismo negocio no coinciden con los que tenía hace apenas quince años. El E-commerce requiere una publicidad mucho más indirecta que la que se usaba a finales de siglo, pero yo sigo creyendo que el faldón insertado en el ABC de los domingos es un gran complemento. El SEO, el posicionamiento web, las redes sociales, el funnel de ventas, el e-mail marketing, etc, son el presente y el futuro más inmediato, pero sin renunciar a las viejas teorías del outbound marketing, que si son viejas es por algo y que todavía nos aportan muchas cosas, sobre todo en el B2C.

✏Miremos al futuro, sin perder la vista al pasado

 

Creo en el progreso, pero no en la despersonalización hacia la que vamos. No somos conscientes que, de seguir a este ritmo, las tiendas y los comercios cerrarán muy pronto, no habrá kioskos ni librerías y nos convertiremos en dispositivos humanos. Y eso puede ser terrible… Quizá algún día nos arrepintamos de correr tanto, pero es posible que entonces hayamos andado demasiado camino para volver atrás.

Tengo ordenador portátil, Ipad y IPhone, me conecto a las RRSS y trabajo en una empresa de marketing donde el social media es nicho fundamental de negocio. No soy ningún marciano involucionista, pero me resisto al progreso indiscriminado y a la pérdida de las relaciones humanas. Mañana domingo compraré el periódico, iré a por el pan a la panadería y le preguntaré a Luis por su nieta, que ha estado malita estos días, y después miraré las interacciones que tengo en Twitter y colgaré una foto en Instagram. Porque todas estas cosas son posibles…todavía.

Y tú, ¿que opinas de esta evolución de la vida aplicada al marketing? Si te ocurre alguna idea sobre este tema, anótala en comentarios y la compartimos.

 

 

¿Lápiz o ratón? No solo futuro…
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